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El autor de “Un estudio en escarlata” recomendaba que: “Cuando vemos por primera vez a un hombre, es necesario que al primer golpe de vista deduzcamos su historia, su oficio, su profesión, y este ejercicio practicado diariamente, aguza nuestras facultades instintivas de observación...
fíjense en las uñas, las manchas de la ropa, en el calzado, en las rodilleras del pantalón, en las callosidades del dedo pulgar e índice, en la expresión de la cara, en los puños de la camisa, y verán como después de este detenido examen llegarán a conocer a fondo todo cuanto concierne al individuo en quien hayan puesto su atención”.
El método de Erickson de obtener datos de sus pacientes era muy parecido al empleado por Sherlock Holmes, el inmortal personaje de Conan Dyle. Lamentablemente, este autor no se detuvo a explicar “qué” observar exactamente en los detalles que nos pide que tengamos en cuenta. Si queremos hacer inferencias valiosas, tanto en la práctica policial, psiquiátrica o en la vida diaria, lo interesante es observar pautas. Si no lo tenemos claro, nuestra apreciaciones podrían resultar meramente descriptivas; vacías de significado práctico. La palabra inglesa “pattern” define a la pauta como un patrón o molde.
En la psicoterapia nos interesan las pautas más que el contenido de los problemas, y estas pautas proceden de la idiosincrasia del paciente antes que de las especulaciones del profesional. Vamos a tomar un ejemplo. Conan Doyle decía entre otras cosas que hay que mirar las uñas del sujeto. La pregunta es: ¡Qué debemos observar en las uñas? Observar una pauta es descubrir alguna característica particular de ese sujeto. Esto implica hacer distinciones. Notar que una persona se come las uñas es una distinción muy vaga. Las hipótesis que se podrían formular –ansiedad, oralidad, etc.- resultarán imprecisas para cualquier diagnóstico. Busquemos distinciones que nos ayuden a descubrir la pauta. Si por ejemplo ustedes observan que el esmalte de uñas de una mujer está resquebrajado y saltado ¿Qué pensarían? Para el Dr. Sydney Tarachow aquello podría ser signo de una grave desorganización de la personalidad. Basándose en su impresión clínica sugirió que hasta podría tratarse de una psicosis. Dicho de esta forma, recuerda a las especulaciones sobre la uñas comidas. Podrá ser cierto o no pero necesitamos conocer cuales son los aspectos vitales o particulares en juego.
Cuando Tarachow le pregunto a sus residentes qué opinaban del caso, uno de ellos respondió que podría tratarse de una mujer que ha dejado de tener la coquetería femenina normal respecto a su apariencia. ¡Busquen aquí la pauta! El residente descubrió que algo, de componente narcisístico, debía estar afectado en aquella mujer. Porque había respondido al reflejo de pintarse las uñas, pero omitiendo la esperable conducta deliberada de cuidarlas. (Tarachow, 187) Piensen en términos de pautas y tendrán datos realmente operativo, la clase de información que Erickson utilizaba para hacer sus intervenciones terapéuticas. Claro que él no se contentaba con observar uñas y sacar conclusiones. En un caso llegó a examinar una a una las uñas de una paciente, describiendo de manera impersonal la suciedad como si se tratara de un examen de rutina. Él sabía que eran aspectos narcisísticos los que estaban en juego y con sus comentarios demoledores movilizó el amor propio todavía existente en aquella mujer (Haley, 82).
Bibliografía citada: Sydney Tarachow, Introducción a la psicoterapia, Centro Editor de América Latina, Buenos Aires, 1963. Jay Haley, Terapia no convencional, las técnicas psiquiátricas de Milton H. Erickson, Amorrortu editores, Buenos Aires, 1973. |